El terrorífico final de dos sepultureros que saquearon una tumba para conseguir joyas

Lentamente se fue alejando de la fosa, donde los gritos de Víctor fueron apagados por la lluvia, los rayos y el lodo. Tenía demasiado dolor, estaba débil y empapado.

Con las pocas fuerzas que le quedaban tiró el pequeño maletín entre unos arbustos pensando en volver a buscarlo después.

Siguió arrastrándose entre los charcos y entre la oscuridad interrumpida únicamente por los rayos que seguían cayendo. Logró ver la salida, demasiado lejos aún para pedir ayuda.

A Chentío lo encontraron al amanecer, su cuerpo no tenía nada dentro, le arrancaron todos los órganos incluidos los ojos y lo dejaron allí tirado.

De Víctor no supieron nada hasta dos años después que otros trabajadores vaciaron la fosa aquella que fue su tumba. Lo encontraron aferrado a la mano de otro cuerpo que identificaron como el de la señora que fue sacada de su nicho la noche aquella.

La lluvia hizo que el cemento que Víctor uso esa noche se cayera y dejara al descubierto el saqueo del nicho de la anciana. Nunca supieron que habían sido ellos mismos quienes la sacaron y quienes al hacerlo, encontraron su horrible muerte

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